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• Juicio por hasta $250 millones enfrenta a los creadores de Subnautica con Krafton, poniendo en jaque la reputación del publisher coreano.
• Documentos filtrados revelan retrasos, contramensajes y una “task force secreta” que intentó tomar control del estudio.
• La controversia incluye un episodio donde el CEO de Krafton habría consultado a ChatGPT cómo evitar el payout.
La relación entre Unknown Worlds —creadores de Subnautica— y Krafton, su compañía matriz desde 2021, colapsó este año en un conflicto legal cuyo payout podría alcanzar los $250 millones. La disputa estalló tras el despido en julio de los fundadores Charlie Cleveland, Max Maguire y Ted Gil, un movimiento que reformó la cúpula del estudio y empujó el retraso de Subnautica 2. Lo que parecía un choque corporativo más se convirtió en una tormenta pública donde se cuestiona liderazgo, manejo de información sensible y decisiones estratégicas.
El caso, que se definirá en enero, se volvió un símbolo de cómo las adquisiciones pueden torcer la cultura de un estudio… o desnudar conflictos previos.
El incendio previo al juicio
La controversia previa al juicio tomó un giro inesperado cuando un informe señaló que Krafton habría consultado a ChatGPT para saber cómo negar el pago millonario correspondiente a los fundadores. La compañía negó inicialmente el episodio, pero luego se filtró que el propio CEO, CH Kim, habría buscado “respuestas rápidas” sobre cómo cancelar el payout y posteriormente eliminó los registros. Esa acción abrió un frente nuevo en el litigio: la posible recuperación de esos chats durante la fase de descubrimiento.
Qué pasó dentro de Unknown Worlds

Krafton reestructuró Unknown Worlds en julio, instalando una nueva dirección y retrasando Subnautica 2 bajo el argumento de que “el juego no estaba listo”. Bloomberg vinculó el retraso con los despidos y el incentivo financiero, mientras Krafton aseguró que la decisión de aplazar el lanzamiento se tomó antes. Otra versión alegó que Cleveland había priorizado actividades fuera del estudio (rodando en Hollywood) y que Maguire no participaba activamente en el desarrollo.
El golpe más fuerte vino de un leak: revisiones de hitos que mostraban que el estudio perdió fechas tentativas de 2023 y 2024, y que aún faltaba un 30% del contenido. Este material se convirtió en un pilar argumental para Krafton.
Descubrimiento, hardware y una batalla de correos
En la fase de descubrimiento, Krafton buscó entregar solo documentos relacionados a los términos de “earnout” y “terminación”. El juez lo rechazó y exigió una producción más amplia, incluyendo correos clave y evidencias internas. También evaluó si correspondía una inspección forense del hardware de Unknown Worlds, pero esa solicitud fue descartada, un revés para Krafton.
Los documentos revelaron algo más: un “task force secreto” formado por ejecutivos de Krafton para tomar control del estudio y evitar el pago. Slack mostró que la estrategia incluía rediseñar roles y decisiones internas, reforzando la narrativa de los fundadores sobre presiones corporativas.
Acusaciones cruzadas
Krafton acusa a Cleveland, Maguire y Gil de haber abandonado el proyecto, modificar títulos laborales para mantener elegibilidad al payout, ocultar cambios de compensación y robar grandes volúmenes de datos y activos antes del despido. Unknown Worlds responde que Krafton sabía de los cambios de roles, que el liderazgo no abandonó el estudio y que el progreso del juego era sólido antes de las interferencias. Además, insisten en que cualquier descarga de información ocurrió después de la terminación, y citan un caso similar (Mike Verrett) donde este tipo de descargas no justificó despido bajo la ley de Delaware.
¿Qué está realmente en juego?
La disputa no solo apunta a quién tiene la razón, sino a la interpretación del contrato firmado en 2021: si los despidos fueron justificados y, por ende, el payout debe ser anulado, o si Krafton actuó para evitarlo deliberadamente. También está la reputación del publisher, que enfrenta crecientes críticas por supuesta manipulación ejecutiva, contradicciones en sus versiones y la caída moral del equipo que desarrolla Subnautica 2.
Mientras tanto, el personal restante vive la tensión: retrasos, reestructuración, cambios jerárquicos y la presión de entregar uno de los juegos indie más esperados de los últimos años.
El veredicto que puede cambiarlo todo
La resolución, prevista para enero, dependerá del peso del contrato, la solidez de los documentos hallados durante el descubrimiento y la capacidad del juez de separar negligencia de manipulación corporativa. Más allá del ganador, el caso ya dejó una lección: cuando un estudio adquirido colisiona con la estructura de una multinacional, los costos no solo se miden en millones, sino en cultura, creatividad y confianza.
