
Highlights
– Blue Prince fue acusado erróneamente de usar IA generativa.
– Raw Fury confirmó que el juego es 100% hecho por humanos.
– El debate por IA en videojuegos se intensifica rumbo a 2026.
Blue Prince, uno de los juegos independientes más celebrados de 2025 —ganador del Indie Game Award a Juego del Año— se vio envuelto en una polémica que poco tuvo que ver con su propuesta creativa. Una nota publicada y luego editada por The Escapist sugirió que el juego utilizaba IA generativa y que esta aún estaba presente en la versión final, lo que desató confusión y debate en redes.
La reacción no tardó en llegar. El publisher Raw Fury salió públicamente a defender al estudio desarrollador Dogubomb, dejando una postura tajante: Blue Prince es 100% hecho por humanos. La aclaración fue difundida a través de un post en X, donde la compañía buscó cortar de raíz cualquier especulación.
Una defensa directa y sin ambigüedades
“Para quienes necesiten confirmación: no hay IA usada en Blue Prince”, publicó Raw Fury. El mensaje no dejó lugar a interpretaciones y fue acompañado por una reivindicación explícita del trabajo del equipo liderado por Tonda Ros.
Según el publisher, el juego es el resultado de ocho años de desarrollo, impulsados exclusivamente por creatividad, criterio humano e instinto artístico. Una aclaración necesaria en un contexto donde la mera sospecha de IA puede afectar la percepción pública de una obra, incluso cuando no existe evidencia concreta.
El silencio del estudio y el respaldo editorial

Dogubomb, por su parte, no emitió un comunicado propio, pero sí decidió amplificar el mensaje de Raw Fury republicándolo en sus redes. Un gesto que, sin agregar ruido, confirmó su alineación con la postura del publisher y dio por cerrado el tema desde el lado del desarrollo.
La situación refleja un cambio notable en la dinámica del debate público: hoy, los estudios deben demostrar la ausencia de IA, no su uso. Algo impensado pocos años atrás, pero cada vez más común a medida que las herramientas generativas se filtran en distintas áreas de la industria.
IA generativa: un tema que no hará más que crecer
De cara a 2026, el caso de Blue Prince funciona como anticipo de un conflicto mayor. Para una parte del público, la IA generativa ya es un factor decisivo a la hora de apoyar —o rechazar— un juego. Para otros, su adopción parece inevitable.
En ese escenario, la defensa de Blue Prince no solo protege a un título puntual, sino que plantea una pregunta más amplia: ¿cómo se preserva el valor del trabajo humano en una industria donde la sospecha puede eclipsar años de esfuerzo?
Por ahora, Raw Fury fue claro. Y Blue Prince, al menos en este frente, salió ileso.
