
Highlights
▶ Cozy y perturbador en equilibrio
The Last Gas Station combina reconstrucción, calma visual y una tensión constante que redefine el concepto de simulador acogedor.
▶ Primer playtest público disponible
El juego ya puede probarse en Steam, permitiendo a los jugadores experimentar sus mecánicas y atmósfera por primera vez.
▶ Gestión con narrativa inquietante
Más allá del simulador, la experiencia se apoya en una historia marcada por la desaparición del antiguo dueño de la estación.
The Last Gas Station, el próximo simulador narrativo desarrollado por Alawar, lanzó oficialmente hoy su primer playtest público, permitiendo a los jugadores experimentar por primera vez una propuesta que combina gestión, ambientación cozy y un trasfondo claramente inquietante. El título ya se encuentra disponible para prueba a través de Steam, marcando el inicio de su camino hacia el lanzamiento completo.
El juego sitúa al jugador como el nuevo administrador de una estación de servicio abandonada, luego de que su antiguo propietario desapareciera en circunstancias poco claras. Desde ese punto de partida, la experiencia propone algo más que un simple simulador de negocios: reconstruir un espacio olvidado mientras se convive con una sensación constante de que algo no está del todo bien.
Un mundo donde el combustible ya es cosa del pasado

El contexto de The Last Gas Station se apoya en una idea clara: los vehículos eléctricos han vuelto obsoletas a las estaciones de servicio tradicionales, convirtiendo a la gasolina en un vestigio del pasado. En ese escenario, el jugador queda a cargo de uno de los últimos puntos de abastecimiento para viajeros que aún no han dejado atrás el combustible fósil.
La tarea principal es revivir esta estación solitaria, gestionando tanto el surtidor como la pequeña tienda de conveniencia adjunta. El objetivo es convertir un lugar abandonado en un negocio funcional y atractivo, adaptado a una nueva realidad económica y tecnológica.
Sin embargo, el juego deja en claro desde el inicio que no todo se reduce a balances y estanterías bien organizadas.
Gestión de día, supervivencia de noche

Durante el día, The Last Gas Station se comporta como un simulador de gestión clásico, con múltiples capas de administración:
- Reabastecer estanterías con snacks, suministros para el auto y artículos de viaje.
- Mantener y mejorar los surtidores.
- Administrar precios y optimizar la disposición del local.
- Atender clientes y pasar productos por caja.
- Decorar y personalizar tanto el interior como el exterior del establecimiento.
Pero cuando cae la noche, el tono cambia de forma abrupta.
El propio juego lo advierte sin rodeos: mejor no salir afuera después del anochecer. Algo se despierta en el entorno natural que rodea la estación, y ese algo parece tener memoria. Las luces deben apagarse, las puertas cerrarse y la vigilancia se vuelve una necesidad básica para sobrevivir a la noche.
Este contraste entre lo cotidiano y lo perturbador es uno de los ejes centrales del diseño del juego.
Un simulador narrativo con identidad propia

A diferencia de otros títulos del género, The Last Gas Station se define como un simulador narrativo, donde el contexto y la historia tienen un peso constante. La desaparición del antiguo dueño no es un simple detalle decorativo, sino un elemento que atraviesa la experiencia y deja preguntas abiertas desde el primer momento.
El juego no apuesta al terror explícito, sino a una tensión ambiental progresiva, apoyada en su narrativa, su diseño sonoro y su estética visual.
Los desarrolladores describen la experiencia como un viaje que puede pasar de lo acogedor a lo inquietante “con solo bajar un interruptor”.
Estética pixel art y atmósfera cambiante

Visualmente, The Last Gas Station utiliza gráficos pixel art vibrantes, que refuerzan su identidad cozy durante el día y se transforman en algo más opresivo cuando cae la noche.
La iluminación, los neones personalizables y la ambientación del entorno juegan un rol clave en esta transición de estados. El mismo espacio que durante el día resulta cálido y funcional, por la noche se vuelve silencioso, extraño y potencialmente hostil.
Esta dualidad estética refuerza el mensaje central del juego: el esfuerzo de mantener algo con vida en un mundo que ya siguió adelante.
Principales características del juego

Entre las funciones confirmadas para The Last Gas Station, se destacan:
- Modernizar y expandir: eliminar bombas obsoletas, instalar servicios de mantenimiento vehicular como inflado de neumáticos o cambios de aceite, y mejorar las instalaciones.
- Montar el negocio: organizar estanterías, optimizar el diseño del local, mejorar la decoración y gestionar precios.
- Comercio y atención al cliente: comprar y reabastecer productos, manejar la caja y mantener satisfechos a clientes que, en ocasiones, parecen inquietos.
- Sobrevivir la noche: cerrar el local, apagar luces y evitar salir al exterior mientras cosas extrañas ocurren en la oscuridad.
- Personalización total: diseñar carteles de neón, decorar el local y devolverle vida a un rincón olvidado del mundo.
Un proyecto alineado con la trayectoria de Alawar
El desarrollo de The Last Gas Station está a cargo de Alawar, estudio y editora independiente fundada en 1999, con una larga trayectoria en juegos midcore y casuales. Dentro de su catálogo se encuentran títulos reconocidos como Beholder, Do Not Feed the Monkeys, Necrosmith, Wall World y Karate Survivor, entre otros.
La nueva propuesta encaja dentro de la línea editorial del estudio: experiencias con mecánicas accesibles, pero con un fuerte enfoque temático y narrativo.
Playtest ya disponible en Steam
El playtest de The Last Gas Station ya se encuentra activo en Steam, ofreciendo a los jugadores una primera aproximación a su sistema de gestión, su ambientación y sus elementos narrativos. Alawar también invita a sumar el juego a la wishlist y a seguir sus canales oficiales para futuras actualizaciones del desarrollo.
Con esta primera prueba pública, el título comienza a medir la recepción de una propuesta que combina simulación, relato ambiental y una inquietante sensación de aislamiento.
Porque en The Last Gas Station, mantener un negocio abierto es solo parte del trabajo. Sobrevivir a la noche es otra historia.
