
Highlights
▶ Dos proyectos, una ruptura histórica
Por primera vez desde su creación, StarCraft tendrá dos juegos en desarrollo simultáneo que no pertenecen al género RTS.
▶ Blizzard y Nexon juegan en paralelo
Uno de los shooters está liderado internamente por Blizzard con Dan Hay, mientras que el segundo queda en manos de Nexon y Embark Studios.
▶ El universo Koprulu como campo de pruebas
El regreso de StarCraft apuesta por la acción en primera persona para revitalizar una IP que llevaba años sin dirección clara.
Que StarCraft llevaba años en estado de coma inducido no era noticia para nadie. Que su despertar llegue de la mano del publisher de ARC Raiders y en formato FPS, en cambio, merece al menos un párrafo de asombro legítimo.
Porque lo que hasta ayer era un rumor con algo de cuerpo —Blizzard trabajando en un shooter de StarCraft con Dan Hay, ex-Far Cry, al mando— hoy se confirma como una estrategia doble. Y la segunda pata, atención, tiene firma coreana. Nexon, propietarios de Embark Studios, ha cerrado un acuerdo con Blizzard para desarrollar su propio shooter ambientado en el universo de Koprulu.
Traducción: no uno, sino dos juegos de StarCraft en desarrollo simultáneo. Y ninguno de los dos es un RTS.
El fantasma de StarCraft: Ghost, 20 años después
Para entender el peso de esta noticia hay que retroceder dos décadas. 2006. Nintendo GameCube, PlayStation 2, Xbox. Y un proyecto llamado StarCraft: Ghost que prometía llevar la guerra entre terran, zerg y protoss al terreno de la acción táctica en tercera persona. Nova, la protagonista, terminaría confinada al limbo de los juegos cancelados con culto de seguidores y ningún lanzamiento real.
Desde entonces, el universo creado por Blizzard ha sobrevivido a base de remasters, partidas profesionales en Corea y la esperanza intermitente de que algún día volvería. StarCraft II: Wings of Liberty cumplió 16 años en 2026. Legacy of the Void, 11. Para una generación entera de jugadores, StarCraft es un nombre que suena a leyenda, no a catálogo activo.
Eso, si el reporte de dnews y la confirmación de las fuentes de Bloomberg aciertan, está a punto de cambiar radicalmente.
Dos shooters, dos enfoques, una sola IP
El primer proyecto es el que ya conocíamos. Dan Hay, productor ejecutivo de Far Cry 3, 4 y 5 durante su etapa en Ubisoft, lidera un equipo dentro de Blizzard dedicado a construir un FPS ambientado en StarCraft. Según las filtraciones, el juego podría recibir su primer gran escaparate en BlizzCon 2026, que este año promete ser la edición del reencuentro con muchas de las franquicias dormidas de la compañía.
El segundo es el que ha encendido todas las alarmas —en el buen sentido— esta semana. Nexon, el gigante surcoreano detrás de títulos como MapleStory y, más relevante para este caso, publisher de ARC Raiders, ha firmado un acuerdo con Blizzard para desarrollar su propia visión del universo StarCraft.
La clave del rumor, y lo que le da consistencia, es que el equipo asignado por Nexon pertenece a su “Shooting Division”. No es un estudio cualquiera haciendo pruebas; es la división especializada en shooters de una compañía que ha demostrado músculo técnico con Embark y que conoce el mercado asiático como pocas.
¿El estado actual del proyecto? Fase de prototipo y planificación. Es decir, existe, tiene un equipo asignado, una dirección creativa definida y el visto bueno de Blizzard. Pero también puede mutar, redefinirse o, en el peor de los casos, cancelarse si los resultados no acompañan.
¿Por qué shooter y no RTS?

La pregunta que cualquier purista se hará —y con razón— es por qué Blizzard permite que su franquicia insignia del estrategia en tiempo real renazca bajo un género completamente distinto.
La respuesta, como casi siempre en esta industria, tiene tres letras: mercado.
El RTS, como género dominante, murió hace años. Sobrevive en nichos apasionados, en escenas competitivas con décadas de rodaje y en remakes ocacionales. Pero ningún publisher con ambiciones de crecimiento va a invertir decenas de millones de dólares en un RTS triple A cuando el shooter, el battle royale y el extraction shooter copan las listas de ventas y horas de juego.
Nexon lo sabe. Blizzard lo sabe. Y el acuerdo refleja una lectura fría y realista del tablero: es mejor StarCraft vivo como shooter que StarCraft muerto como RTS.
Además, el universo siempre ha tenido ADN de acción. Las cinemáticas de StarCraft II son puro cine bélico. Los marine, los ghost, los dragoon… todos ellos son arquetipos que encajan de forma natural en un FPS. La pregunta no es tanto “¿por qué ahora?” como “¿por qué tardaron tanto?”.
La sombra de Diablo Immortal
Conviene, eso sí, mantener la cautela. El historial de Blizzard con externalizaciones de sus IPs no es inmaculado. Diablo Immortal, desarrollado junto a NetEase, era un juego técnicamente competente que quedó sepultado bajo la controversia de su monetización y el famoso “¿no tienen teléfonos?”.
Nexon, por su parte, no es ajena a los modelos de negocio agresivos. La combinación de una IP tan querida como StarCraft con un publisher coreano especializado en free-to-play y servicios en vivo puede ser explosiva en el mejor y en el peor sentido.
El propio informe de dnews aclara que el proyecto de Nexon está orientado al mercado del Sudeste Asiático. Esto no significa que sea exclusivo de esa región, pero sí que su diseño, monetización y prioridades responderán a las lógicas de uno de los mercados más competitivos y lucrativos del planeta.
Lo que viene
A día de hoy, Blizzard no ha emitido confirmación oficial. Ni sobre el proyecto de Dan Hay ni sobre el acuerdo con Nexon. Todo lo que sabemos proviene de fuentes cercanas a las negociaciones y reportajes de medios con trayectoria contrastada.
Pero el silencio de la compañía, en este contexto, habla tan alto como cualquier comunicado.
Dos shooters de StarCraft. Un veterano de Ubisoft en un equipo interno. Un publisher con experiencia en juegos de servicio y músculo técnico demostrado en el otro. Y un calendario que apunta a BlizzCon 2026 como el momento de la verdad.
StarCraft lleva 16 años esperando su regreso por la puerta grande. Puede que 2026 sea, por fin, el año en que los marine vuelvan a pisar Char. Esta vez, con la cámara al hombro y el dedo en el gatillo.
