
Highlights
▶ Un año financiero sin precedentes
Krafton alcanzó ingresos históricos en 2025, con PUBG como columna vertebral de un modelo que sigue rindiendo a gran escala.
▶ IA validada en juegos, ambición fuera del gaming
La compañía plantea reutilizar tecnología probada en videojuegos para explorar campos como la robótica humanoide.
▶ Mucho dinero, muchas preguntas
La estrategia abre un debate: ¿diversificación visionaria o expansión arriesgada sin un rumbo claro?
Hay una imagen que debería quedar grabada en la memoria de la industria: Krafton, la compañía que debe buena parte de sus 2.260 millones de dólares de ingresos anuales a gente tirándose en paracaídas sobre una isla remota, anunciando que su tecnología de inteligencia artificial validada en videojuegos podría, algún día, dar vida a robots humanoides.
Uno lee eso y piensa: “guau, qué ambición”. Luego lee el informe fiscal completo y piensa: “ah, claro, es que están nadando en dinero y necesitan saber en qué gastarlo”.
Porque los números de Krafton en 2025 no son buenos. Son récord histórico. Y vienen acompañados de una estrategia que, según se mire, es o la jugada más inteligente del año o la declaración de intenciones más desconcertante desde que alguien decidió que Blockchain y juegos eran una buena combinación.
Vamos por partes.
El imperio construido sobre un battle royale

3,3 billones de wons. En plata: 2.260 millones de dólares. Eso es lo que Krafton ingresó en 2025, un 22,8% más que el año anterior. El beneficio operativo, por su parte, escaló hasta los 720 millones de dólares.
Si desglosamos esa cifra, aparece la anatomía de una empresa que ha sabido diversificar sin perder su esencia:
- PC: 1,2 billones de wons. PUBG: Battlegrounds creció un 16% interanual y alcanzó su máximo histórico de ingresos en la plataforma. Sí, el juego que muchos daban por amortizado hace cinco años sigue siendo una máquina de hacer billetes.
- Móvil: 1,7 billones de wons. El grueso del negocio. PUBG Mobile no solo mantiene su base; la expande con modos temáticos y colaboraciones cruzadas con las versiones de PC y consola. Krafton lo llama “círculo virtuoso”. Yo lo llamo exprimir la gallina de los huevos de oro con una sonrisa.
- Consola: 42.800 millones de wons. La oveja negra de la familia. Todavía marginal, pero con margen de crecimiento si la estrategia multiplataforma sigue avanzando.
- Otros: 358.500 millones de wons. Aquí empieza lo interesante. Esta categoría incluye, entre otras cosas, los lanzamientos de inZOI y Mimesis, dos nuevos IPs que ya han superado el millón de copias vendidas cada uno desde sus respectivos lanzamientos en marzo y octubre.
Lo que estos números cuentan es la historia de una empresa que ha logrado lo más difícil en la industria: convertir un éxito masivo en una plataforma estable y, desde esa base, empezar a construir nuevas patas sin desesperarse. inZOI y Mimesis no son fenómenos generacionales como PUBG. No necesitan serlo. Un millón de copias cada uno, en su primer año, es un excelente punto de partida para dos franquicias que Krafton ya está pensando en escalar.
La estrategia de crecimiento: comprar, producir y repetir
El informe fiscal de Krafton es, en muchos tramos, un manifiesto de expansión controlada. La compañía anuncia que buscará adquisiciones a gran escala para asegurar nuevas IPs de impacto inmediato, complementadas con compras más pequeñas de estudios con alto potencial de crecimiento.
Pero lo realmente revelador viene después. Quince proyectos internos en desarrollo. Equipos pequeños, liderazgo creativo recién incorporado, y un enfoque de “aprender rápido, escalar después”. Es la filosofía de un sello indie aplicada a una corporación que vale miles de millones.
Y luego están los títulos confirmados:
- Subnautica 2. Sí, el juego más wishlistado de Steam para 2026 es de Krafton. Por si alguien pensaba que el publisher coreano era solo PUBG y olvido.
- Palworld Mobile. Porque el fenómeno del Pokémon con pistolas no podía ignorarse, y Krafton ha movido ficha para capitalizarlo en la plataforma donde realmente se ganan las guerras en Asia.
- Dinkum Together. Expansión del exitoso sim de vida australiano.
- NO LAW. Nuevo IP del que, por ahora, sabemos poco. Suficiente para generar curiosidad.
Este portfolio, que cruza géneros, plataformas y públicos, dibuja a una Krafton que ya no quiere ser solo el estudio de PUBG. Quiere ser el próximo gigante diversificado. Y está poniendo la munición sobre la mesa.
La jugada rara: IA, datos y robots humanoides
Y entonces llegamos a la parte del informe que hizo que más de un analista tuviera que leer dos veces.
Krafton dice, textualmente, que quiere adoptar un “enfoque de largo plazo” hacia la IA. Hasta aquí, normal. Todos los grandes publicadores están metiendo IA generativa en algún lado, aunque sea para justificar despidos o generar arte conceptual más rápido.
Pero Krafton va más allá. Habla de transferir “capacidades de IA validadas en juegos” al mundo real. Habla de que los datos de interacción y comportamiento de los jugadores pueden servir como “datos de entrenamiento de alta calidad” para nuevas líneas de negocio.
Y entonces suelta el concepto: Robótica Humanoide.
Lean eso de nuevo. No es un error de traducción. Krafton cree que la tecnología que permite a sus NPCs comportarse de manera “humana” dentro de PUBG o inZOI podría, eventualmente, traducirse en el control de cuerpos artificiales caminando por el mundo físico.
¿Es ciencia ficción? Sí. ¿Es una maniobra para inflar la valoración de la compañía de cara a inversores que no entienden de videojuegos pero sí de modas tecnológicas? Probablemente, también.
Pero hay un matiz que vale la pena considerar. Los juegos son, efectivamente, simuladores de toma de decisiones. Cada partida de PUBG genera millones de microdecisiones en entornos de alta incertidumbre y presión temporal. Ese dataset, bien curado, tiene un valor incalculable para cualquier sistema que pretenda operar en el caos del mundo real.
El problema, claro, es que el salto entre un NPC que sabe esconderse detrás de una caja y un robot que sabe cruzar la calle sin atropellar a nadie es, digamos, no trivial. Es el mismo salto que existe entre aprobar un examen de conducir en un simulador y hacerlo en hora punta en Tokio.
La brecha entre la promesa y la percepción

Mientras Krafton presenta estas ambiciones como el próximo gran salto de la compañía, la encuesta State of the Game Industry 2026 pinta un panorama muy distinto entre los desarrolladores de base.
El entusiasmo por la IA generativa, que hace dos años parecía imparable, se ha topado con una realidad más compleja. Preocupaciones sobre derechos de autor, desplazamiento laboral, y —sobre todo— la sensación de que se está promoviendo una tecnología inmadura para satisfacer a los accionistas han enfriado considerablemente el ambiente.
Krafton, en este sentido, camina por una cuerda floja. Sus resultados financieros le dan autoridad para soñar en grande. Pero el escepticismo de la comunidad no es ruido; es una señal de que la industria ha visto demasiadas promesas incumplidas como para emocionarse con la enésima presentación de PowerPoint que termina con un robot sonriente.
El veredicto de los números
Al final, lo que el informe de Krafton deja claro es que la compañía tiene un problema envidiable: demasiado dinero y demasiado éxito con su producto principal como para conformarse con solo eso.
PUBG sigue creciendo. inZOI y Mimesis son semillas que empiezan a germinar. Subnautica 2 apunta a ser el bombazo de 2026. Y el catálogo de adquisiciones y desarrollos internos es más robusto que nunca.
La apuesta por IA y robots humanoides puede ser una distracción, una coartada financiera o, quién sabe, el primer paso hacia algo que hoy ni siquiera podemos imaginar. Pero lo que no puede ocultar es que, en el presente, Krafton es un gigante sólido que ha aprendido a diversificarse sin perder el norte.
Los robots pueden esperar. PUBG, claramente, no tiene ninguna prisa por bajar del podio.
