
Highlights
– Del aplauso a los números: Dispatch transforma reconocimiento crítico en un éxito comercial medible.
– Una experiencia que se juega y se mira: millones de horas vistas confirman su impacto más allá del jugador.
– Narrativa interactiva que escala: un caso sólido de cómo el formato híbrido puede sostener identidad y ventas.
Dispatch no se quedó únicamente con el aplauso de la crítica. Tras cerrar 2025 con altas valoraciones de la crítica, ahora se confirma que también fue un éxito en ventas: más de 3 millones de copias vendidas en un solo año.
El dato se conoció a través de una infografía animada publicada por el estudio en Bluesky, que reúne métricas internas del juego y deja claro que la experiencia no solo se jugó: se vivió, se discutió y se streameó.
Números que explican el impacto
Las estadísticas compartidas por AdHoc Studio pintan un panorama contundente:
- 727 millones de llamadas atendidas por los jugadores
- Más de 1.000 millones de héroes despachados
- 23 millones de horas vistas en plataformas como YouTube y Twitch
Un detalle no menor: la propia infografía advierte que algunos datos spoilean decisiones importantes del juego, lo que refuerza una idea clave del proyecto: Dispatch se sostiene sobre elecciones, consecuencias y participación activa.
Cuando el público toma el control

Parte del atractivo de Dispatch está en su formato. No es un juego tradicional ni una serie pasiva: es una experiencia híbrida donde el jugador toma decisiones constantes, responde situaciones límite y moldea el desarrollo del relato.
Los números confirman que esa propuesta encontró su público. No solo hubo jugadores, hubo espectadores, creadores de contenido y comunidades siguiendo partidas completas como si se tratara de una serie en tiempo real.
Más que un éxito puntual
Vender 3 millones de copias en un formato interactivo no tradicional no es un dato menor. Dispatch se suma así a una lista todavía corta de proyectos que demuestran que la narrativa interactiva puede escalar comercialmente sin diluir su identidad.
AdHoc Studio no solo acertó con la idea: logró convertirla en un fenómeno medible.
