
Highlights
– Ashes of Creation, tras casi una década, queda virtualmente cancelado sin anuncio oficial.
– Steven Sharif, fundador de Intrepid Studios, renunció en protesta tras perder el control del estudio.
– El directorio avanzó con despidos masivos bajo el WARN Act y no pudo afrontar el pago de salarios.
Durante años, Ashes of Creation fue presentado como una promesa casi mítica dentro del género MMORPG. Un juego ambicioso, de ADN “old school”, con sistemas sociales complejos, mundo persistente y una narrativa que prometía devolverle profundidad a un género que muchos consideran estancado. El equipo de Intrepid Studios alimentó esa expectativa con actualizaciones constantes, mensajes optimistas y la promesa reiterada de una hoja de ruta que llevaría al proyecto, tarde o temprano, a buen puerto.
Hoy, ese relato se rompió.
En los últimos días, la situación interna de Intrepid Studios salió a la luz de la peor manera posible: renuncias en cadena, despidos masivos y un mensaje del propio fundador del estudio que deja poco margen para la interpretación. Ashes of Creation, tras casi una década de desarrollo, parece estar frente a su final definitivo.
La renuncia que lo cambia todo

El punto de quiebre fue un mensaje publicado en el servidor oficial de Discord del juego por Steven Sharif, fundador de Intrepid Studios y director creativo de Ashes of Creation. No fue un comunicado corporativo ni un texto cuidadosamente filtrado por un departamento legal. Sharif dejó en claro que hablaba a título personal, y eso, paradójicamente, volvió el mensaje mucho más contundente.
Según explicó, el control de la compañía fue desplazado fuera de sus manos y el directorio comenzó a impulsar decisiones que él no estaba dispuesto a avalar desde un punto de vista ético. Frente a ese escenario, eligió renunciar.
No fue una salida silenciosa ni ordenada. Fue, en palabras del propio Sharif, una renuncia en protesta.
Tras su salida, buena parte del equipo de liderazgo senior tomó la misma decisión. Y lo que vino después terminó de confirmar el peor escenario posible: el directorio resolvió emitir notificaciones bajo el WARN Act —la legislación estadounidense que regula despidos masivos— y avanzar con una ola de cesantías que, según las comunicaciones internas filtradas, afectó a todos los cargos y todas las posiciones de la empresa.
Un estudio vaciado en cuestión de días
La información que comenzó a circular en redes sociales y foros no tardó en escalar. En un video compartido públicamente se expone una comunicación interna donde se habla sin rodeos de un “cierre total y permanente” de las operaciones. Más aún: se aclara que el pago de salarios previsto para el 1 de febrero no se realizará debido a la situación financiera del estudio.
Ese dato, más allá del golpe humano que implica para los trabajadores, funciona como una señal clara hacia afuera. Cuando una empresa no puede afrontar su próxima nómina salarial, el margen de maniobra es mínimo. Y en la industria del videojuego, ese tipo de colapsos rara vez tiene marcha atrás.
¿Un MMO condenado a desaparecer?
La pregunta empezó a circular casi de inmediato: ¿Ashes of Creation está siendo cancelado?
Aunque no exista —al menos por ahora— un anuncio formal de cierre del proyecto, el contexto no deja lugar a demasiadas interpretaciones optimistas. Un MMO sin equipo, sin liderazgo creativo y sin capacidad operativa es, en el mejor de los casos, un proyecto congelado indefinidamente. En el peor, un desarrollo muerto.
Hay que decirlo sin vueltas: es casi un hecho que Ashes of Creation, tal como fue concebido, no verá la luz.
La reacción de la comunidad: entre la bronca y la desconfianza
En los foros de Steam y otras plataformas, la reacción de los jugadores no tardó en volverse áspera. Algunos usuarios calificaron la situación como un “pump and dump”, acusando al estudio de haber inflado expectativas durante años para luego desaparecer con el dinero de los jugadores que apoyaron el proyecto a través de distintos paquetes y accesos anticipados.
Incluso comenzaron a circular llamados a acciones legales colectivas para exigir reembolsos. Sin embargo, ese camino es mucho más complejo de lo que parece. Los modelos de financiación anticipada, especialmente en proyectos de largo aliento como los MMORPG, suelen estar blindados legalmente con cláusulas que dejan poco margen para reclamos exitosos.
Lo que sí deja en claro el mensaje de Sharif
Más allá de las especulaciones, el mensaje de Steven Sharif marca una línea clara. El fundador evita entrar en detalles por cuestiones legales, pero deja dos afirmaciones difíciles de ignorar:
- Las decisiones que precipitaron la crisis no provinieron del equipo de desarrollo.
- Los trabajadores actuaron de buena fe y no merecían la incertidumbre ni el desenlace que enfrentaron.
Es un cierre amargo para un proyecto que se sostuvo, durante años, más por la confianza de su comunidad que por resultados concretos en el mercado.
Una lección incómoda para la industria
El caso de Ashes of Creation vuelve a poner sobre la mesa una discusión que la industria suele esquivar: la gestión importa tanto como la visión creativa. No alcanza con una idea ambiciosa, un universo rico o una comunidad entusiasta si la estructura empresarial no acompaña.
También deja una advertencia para los jugadores. Apostar por proyectos a largo plazo implica riesgos reales, incluso cuando detrás hay figuras visibles, discursos convincentes y años de desarrollo acumulado.
Hoy, Ashes of Creation no es solo un MMO en problemas. Es el ejemplo de cómo un proyecto puede derrumbarse desde adentro, aun cuando hacia afuera todo parecía avanzar.
Y aunque el silencio oficial intente ganar tiempo, los hechos ya hablaron. El mundo que prometía Ashes of Creation quedó, por ahora, reducido a eso: una promesa que no llegó a convertirse en juego.
