
Highlights
▶ Un impacto que ya no es teórico
Más de un tercio de los líderes del sector reporta efectos concretos en costos, ingresos y planificación financiera.
▶ Un problema global, no local
Los aranceles afectan tanto a estudios dentro de EE.UU. como a empresas internacionales vinculadas al mercado estadounidense.
▶ Decisiones estratégicas bajo presión
El informe sugiere que las políticas comerciales ya están influyendo en inversiones, producción y proyecciones a mediano plazo.
Mientras gran parte del debate público sobre la industria del videojuego suele girar en torno a despidos, cierres de estudios o cambios creativos, hay una variable menos visible —pero igual de determinante— que viene moldeando decisiones estratégicas desde 2025: los aranceles impuestos por el gobierno de Estados Unidos. Y no es un ruido de fondo menor.
Según el State of the Game Industry 2026, el informe anual elaborado por el GDC Festival of Gaming y reportado por Game Developer, el 38% de los líderes empresariales del sector afirma que los aranceles ya están impactando directamente en sus gastos, ingresos o decisiones financieras. No es una percepción marginal ni localizada: los efectos se registran tanto dentro como fuera de EE.UU.
El dato duro: casi 4 de cada 10 ejecutivos, afectados
El informe se basa en una encuesta realizada a 200 ejecutivos, inversores y profesionales de finanzas y negocios de la industria global del videojuego. La pregunta fue clara: si los aranceles aplicados durante 2025 habían tenido algún impacto en sus operaciones.
Los resultados dibujan un escenario fragmentado, pero preocupante:
- 38% afirma que sí hubo impacto directo
- 39% dice no haber sentido efectos
- 23% no está seguro
Lo relevante no es solo el porcentaje, sino el contexto: las cifras son prácticamente idénticas entre empresas estadounidenses y no estadounidenses, lo que confirma que el videojuego es, hoy más que nunca, una industria interconectada. Cuando una pieza se encarece, la onda expansiva no respeta fronteras.
¿De qué aranceles estamos hablando?
El reporte hace referencia a la serie de tarifas impulsadas por el poder ejecutivo de EE.UU. durante 2025, orientadas principalmente a bienes importados. En el caso del videojuego, esto incluye:
- Consolas
- Componentes electrónicos
- Insumos necesarios para la fabricación de hardware
Es decir, el corazón físico de la industria. Y ahí es donde la teoría económica se cruza con la práctica más incómoda: alguien siempre termina pagando la cuenta.
Sony, Microsoft y Nintendo: tres respuestas, un mismo problema

Las grandes compañías no tardaron en reaccionar, aunque con discursos cuidadosamente medidos.
Sony: números rojos y decisiones defensivas
En febrero de 2025, la Entertainment Software Association (ESA) ya advertía que los aranceles tendrían un “impacto negativo” en el negocio. Sony fue una de las primeras en ponerle cifras al problema.
Durante una llamada con inversores en mayo de 2025, la compañía reconoció que estaba evaluando trasladar el costo de los aranceles al consumidor, particularmente en el caso de PlayStation 5 y dispositivos asociados. El foco estaba en el arancel del 145% aplicado a China, país donde Sony fabrica la mayor parte de su hardware.
El impacto proyectado: 100 mil millones de yenes, unos 680 millones de dólares al cambio de ese momento. Una cifra imposible de absorber sin consecuencias.
El CEO Hiroki Totoki incluso deslizó una posibilidad que hasta hace poco parecía impensable: fabricar hardware localmente en EE.UU.. No como decisión inmediata, pero sí como una “estrategia eficiente” a considerar a futuro. Eso sí, aclaró que la situación no era aún “crítica”.
Tres meses después, llegó el movimiento concreto: suba de precios exclusiva para EE.UU. en toda la línea de PS5. Oficialmente, Sony habló de un “entorno económico desafiante”. Extraoficialmente, el mensaje estaba claro.
Microsoft: ajuste global, explicación ambigua
Microsoft siguió un camino similar, aunque con un alcance mayor. En 2025 anunció incrementos de precio en consolas y controles en múltiples mercados, no solo en Estados Unidos.
La comunicación evitó mencionar directamente los aranceles. En su lugar, Xbox apeló a una fórmula conocida: “condiciones del mercado” y “aumento en los costos de desarrollo”. Un eufemismo que, leído entre líneas, encaja perfectamente con el nuevo escenario arancelario.
Nintendo: cautela japonesa, impacto inmediato
Nintendo optó por una estrategia más conservadora, pero no menos reveladora. Primero, retrasó la apertura de preventas de Nintendo Switch 2, originalmente previstas para abril de 2025. El motivo oficial: evaluar el impacto potencial de los aranceles y la evolución del mercado.
Meses más tarde, en agosto, la compañía aumentó el precio de la Nintendo Switch original y de ciertos accesorios de Switch 2 en EE.UU.. De nuevo, sin mencionar explícitamente los aranceles. Pero el contexto hablaba por sí solo: un día antes, EE.UU. había impuesto nuevas tarifas recíprocas, incluyendo un 20% sobre Vietnam, país donde Nintendo había trasladado gran parte de su producción.
Aunque el precio base de Switch 2 se mantuvo, Nintendo advirtió que podrían ser necesarios nuevos ajustes en el futuro. Traducido: esto no terminó.
El efecto dominó: decisiones financieras, no solo precios
El reporte de Game Developer deja en claro que el impacto de los aranceles no se limita al precio final de las consolas. También está influyendo en:
- Planificación financiera
- Estrategias de fabricación
- Inversiones a largo plazo
- Evaluación de riesgos
- Calendarios de lanzamiento
Para estudios medianos y pequeños, especialmente aquellos que dependen de hardware específico o de acuerdos de publicación internacionales, esta incertidumbre puede ser determinante. No todos tienen el colchón financiero de Sony o Microsoft para amortiguar golpes de cientos de millones.
Una industria global atrapada en decisiones locales
Quizás el dato más revelador del informe sea que el impacto es similar dentro y fuera de EE.UU.. Esto refuerza una realidad incómoda: el videojuego es una industria global, pero sigue estando expuesta a decisiones políticas nacionales que no siempre consideran esa interdependencia.
Cuando un arancel sube en un país, no solo cambia el precio de una consola en una tienda. Cambia dónde se fabrica, cuándo se lanza, cuánto riesgo se asume y qué mercados pasan a ser prioritarios.
En perspectiva
El 38% puede no parecer una mayoría aplastante. Pero en una industria del tamaño del videojuego, que casi cuatro de cada diez líderes ya estén ajustando decisiones por políticas arancelarias es una señal de alerta clara.
No estamos ante un problema coyuntural ni anecdótico. Es un recordatorio de que, más allá de motores gráficos, IA generativa o modelos de monetización, la industria también se juega su futuro en tableros económicos y políticos.
Y esos tableros, como demuestra este reporte, están lejos de ser neutrales.
