
Highlights
Fallo judicial contra el estudio: La justicia francesa determinó que Ishtar Games despidió ilegalmente a tres exempleados, obligando al estudio independiente a compensarlos económicamente.
Indemnización de 7.000 euros por afectado: Cada uno de los tres trabajadores recibirá 7.000 euros en concepto de daños y perjuicios por la medida considerada ilegal por el tribunal.
Respaldo sindical y reembolso al Estado: El sindicato STJV acompañó a los empleados durante el proceso. Además de la indemnización, la empresa deberá devolver al Estado un mes de prestaciones por desempleo que los trabajadores habían cobrado.
La justicia francesa falló contra Ishtar Games. El estudio independiente fue obligado a compensar a tres trabajadores que habían sido despedidos de manera ilegal. La información fue confirmada por el sindicato STJV, que acompañó a los empleados durante el proceso judicial.
Cada uno de los tres recibirá 7.000 euros en concepto de daños y perjuicios. Además, la empresa deberá reembolsar al Estado un mes de prestaciones por desempleo que los trabajadores habían cobrado.
El origen del conflicto
Los hechos se remontan a una reestructuración dentro del estudio. En primera instancia, a los tres trabajadores les ofrecieron un despido voluntario, igual que a otros colegas. Pero ellos rechazaron la propuesta. Consideraron que los paquetes de indemnización eran insuficientes.
Pocas semanas después, la empresa cambió la estrategia. Los despidió por “incompetencia profesional”. Ese fue el argumento formal para cortar la relación laboral.
Los trabajadores no aceptaron la decisión. Contactaron al STJV y llevaron el caso ante un tribunal laboral.
El fallo de la justicia

El tribunal dio su veredicto en enero. Determinó que los despidos no tenían una causa real. Eso los convierte en ilegales según la legislación francesa.
Ishtar Games decidió no apelar la sentencia. La decisión es firme y definitiva.
El sindicato detalló los beneficios que los trabajadores obtendrán gracias al fallo. Además de los 7.000 euros en daños, recibirán tres meses de indemnización por preaviso, compensación por despido y el reintegro de las prestaciones por desempleo que el empleador debía cubrir.
La posición del sindicato
El STJV emitió un comunicado celebrando la resolución. “Ver este resultado nos hace pensar que los trabajadores hicieron bien en resistir la presión del despido voluntario”, señala el texto.
El sindicato también utilizó el caso para enviar un mensaje más amplio. “Un sindicato y las cuotas sindicales nos permiten defendernos, defender a otros y ganar”, agregaron.
En la misma línea, afirmaron que este tipo de victorias demuestran que “el autoritarismo empresarial se terminó”.
Contexto gremial en la industria
El STJV es uno de los sindicatos más activos en la industria de los videojuegos en Francia. Recientemente, sus afiliados participaron en una huelga contra Ubisoft. La conflictividad laboral en el sector viene en aumento, con reclamos por mejores condiciones y mayor estabilidad.
El caso de Ishtar Games suma un precedente legal a esa discusión. La justicia laboral francesa suele ser receptiva a este tipo de reclamos cuando se demuestra que no existió una causa justa para el despido.
Los detalles de la sentencia
El STJV publicó en su sitio web los veredictos completos, aunque manteniendo el anonimato de los trabajadores involucrados. Los documentos están en francés y detallan los argumentos que llevaron al tribunal a declarar la ilegalidad de los despidos.
La empresa, por su parte, no emitió declaraciones públicas tras conocerse el fallo. Tampoco hay información sobre si planea realizar cambios internos en sus políticas de personal.
Ishtar Games: Un caso que sienta precedente
El fallo contra Ishtar Games no es solo una compensación económica para tres exempleados. También envía una señal a otros estudios sobre las consecuencias de utilizar causales dudosas para despedir personal.
En una industria donde la precarización laboral es un tema recurrente, especialmente en estudios pequeños e independientes, este tipo de resoluciones judiciales empiezan a delinear un límite. Las empresas pueden reestructurarse. Pero no pueden hacerlo ignorando los derechos de los trabajadores.
