
Highlights
Heredar el local, ganarse el prestigio: La premisa te pone en la piel de un graduado de escuela de cocina que recibe el restaurante familiar. El nombre del local lo construís vos con cada servicio.
La cocina no perdona: Lejos de simuladores casuales, el juego exige precisión en las compras, gestión de insumos y ejecución bajo presión. Un error y el plato (o la noche) está arruinado.
Cocina de cartas: Un sistema de barajas determina qué sale del horno y cómo se combinan los ingredientes, añadiendo una capa estratégica y de variedad a la preparación de los menús.
Terminás la escuela de cocina. Te recibís. Y justo ahí, la familia te pasa el local. Un restaurante chico, con nombre por construir y clientes que no esperan. Esa es la premisa de Today’s Menu, un juego de gestión que pone la cocina en primer plano.
El estudio detrás del proyecto soltó los detalles de las mecánicas principales. No hay estrellas Michelin fáciles. Hay trabajo diario, decisiones con las compras y una baraja de cartas que define qué sale del horno.
El día arranca antes de abrir

Cada jornada empieza igual: hay que definir el menú. No es elegir lo que se te canta. Es mirar la heladera, ver qué ingredientes quedaron y decidir con eso. Si compraste mal el día anterior, pagás el error con un menú pobre.
La preparación es el primer filtro. Después vienen los clientes.
Comprar para cocinar, cocinar para vender

El ciclo es clásico pero efectivo. Comprás ingredientes. Cocinás platos. Los vendés. Con la ganancia, mejorás el local y aprendés recetas nuevas.
El juego no te deja saltar pasos. Si no compraste, no tenés insumos. Si no tenés insumos, no cocinás. Si no cocinás, no vendés. La cadena es rígida. Aprender a gestionarla es parte del desafío.
Cartas que son platos

La cocina se resuelve con cartas. Cada plato disponible ocupa un lugar en la mano. Los clientes piden. Vos elegís qué carta jugar para satisfacerlos.
No todos los pedidos son iguales. Algunos clientes tienen paciencia. Otros no. Algunos quieren algo rápido. Otros buscan el plato estrella. Leer la situación y jugar la carta correcta define si el cliente se va contento o si deja una mala reseña.
El sistema de cartas también se expande. Aprendés recetas nuevas y sumás opciones a tu mazo. Más cartas, más posibilidades. Pero también más decisiones.
Mejoras que no son solo estética

El restaurante arranca chico. La cocina, básica. Las mesas, justas. Con cada venta, entra dinero. Ese dinero se reinvierte.
Podés mejorar el equipo de cocina. Podés ampliar el salón. Podés desbloquear recetas más complejas. Cada mejora abre un nuevo plato o una nueva mecánica. No hay upgrade que sobre.
La progresión es constante. El juego no te deja estancado. Pero tampoco te regala el crecimiento. Hay que vender bien para crecer bien.
Clientes que no son solo números
El factor humano también cuenta. Los clientes tienen preferencias. Algunos vuelven. Otros no. Algunos recomiendan. Otros se quejan.
El trato con cada comensal importa. No es solo pasar la carta correcta. Es construir una reputación. Un local con mala fama no vende aunque la comida sea buena.
Un género que siempre funciona
Los simuladores de restaurantes tienen público fijo. Today’s Menu apuesta a lo mismo pero con un giro: el sistema de cartas como centro de la cocina. No es solo administrar recursos. Es administrar recursos y además elegir bien qué servís en cada momento.
La combinación puede funcionar. La gestión pura a veces se vuelve fría. Las cartas le ponen un filtro táctico. El jugador no solo compra y vende. También juega cada servicio como una partida aparte.
Lo que falta ver
Todavía no hay fecha de lanzamiento confirmada. Tampoco plataformas más allá de la lógica: PC, probablemente consolas después. El estudio muestra las mecánicas pero no suelta el producto.
El concepto está. La ejecución definirá si es un juego para cocineros virtuales o si puede atraer a quienes solo quieren probar un local propio sin ensuciarse las manos.
Mientras tanto, a esperar. Y a pensar qué menú pondrías el primer día.
