
Highlights
– La reestructuración de Ubisoft detonó una rebelión interna y una posible fuga masiva de talento.
– Las acciones de la compañía tocaron mínimos de 15 años tras un desplome histórico.
– Crisis financiera, desgaste cultural y pérdida de confianza avanzan en paralelo.
Ubisoft atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. A la creciente fractura interna entre empleados y la alta dirección se suma un colapso sostenido del valor de sus acciones, configurando un escenario donde la reestructuración corporativa ya no parece una estrategia de ordenamiento, sino un movimiento defensivo frente a una pérdida acelerada de control.
No es una crisis aislada ni coyuntural: es estructural. Y los síntomas están a la vista.
Una reestructuración que encendió la mecha interna

La tensión dentro de Ubisoft escaló rápidamente tras el anuncio de su reorganización en cinco Creative Houses y la consolidación de Vantage Studios —subsidiaria controlada en un 26% por Tencent— como guardiana de las franquicias clave: Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six.
Según el insider Tom Henderson, desde el 21 de enero los canales internos de la compañía se llenaron de mensajes de empleados que directamente cuestionan y exponen a la cúpula directiva, algo poco habitual incluso en contextos de crisis. Para muchos trabajadores, esta última ronda de recortes, cancelaciones y cambios estructurales fue “la gota que rebalsó el vaso”.
El retorno obligatorio a la oficina (RTO), anunciado como parte del nuevo esquema operativo, terminó de tensar la cuerda. Puertas adentro, el clima ya no es de incertidumbre: es de salida. Henderson habla sin rodeos de una posible fuga masiva de talento, independientemente de los despidos formales que Ubisoft planea ejecutar más adelante en 2026.
El RTO como despido silencioso (y funcional)
La lectura entre líneas es difícil de ignorar. En la industria —y especialmente en grandes corporaciones— el RTO se ha convertido en una herramienta conocida para provocar rotación voluntaria sin asumir el costo político y financiero de despidos masivos.
Un estudio de Bamboo HR en 2024 reveló que uno de cada cuatro ejecutivos de alto nivel en EE. UU. esperaba deliberadamente una salida voluntaria de empleados tras imponer este tipo de mandatos. Ubisoft, con nuevos recortes ya anticipados y presión financiera creciente, no parece tener incentivos reales para frenar ese efecto.
La pregunta ya no es si la empresa perderá talento, sino cuánto y cuán crítico será ese talento cuando se vaya.
El mercado responde: desplome histórico de la acción

Mientras el frente interno se resquebraja, el mercado hace lo suyo. Las acciones de Ubisoft tocaron un mínimo de 15 años, con una caída cercana al 40% en apenas 24 horas tras anunciarse la reestructuración. El 21 de enero cotizaban a €6,63; al cierre del día siguiente, se desplomaron a €3,99. Días después, el precio sigue estancado en ese piso.
El contexto no ayuda: cancelación de seis proyectos, cierre del estudio de Halifax semanas después de su sindicalización, despidos en Abu Dhabi y resultados comerciales por debajo de lo esperado en títulos clave como Star Wars Outlaws. A eso se suma el retraso de Assassin’s Creed Shadows y una cadena de decisiones que erosionaron la confianza de inversores y empleados por igual.
La foto de largo plazo es todavía más brutal. En enero de 2021, las acciones superaban los €80. Hoy valen menos del 5% de ese pico. Una caída del 95% en cinco años no se explica por un mal trimestre: es la factura acumulada de una estrategia que nunca terminó de corregirse.
Pérdidas operativas y un discurso que mira al futuro… sin red
Ubisoft proyecta una pérdida operativa cercana a los €1.000 millones este año fiscal, incluso con un crecimiento interanual del 20% en net bookings durante el primer semestre. El mensaje oficial, en boca de Yves Guillemot, insiste en que el “reset” permitirá volver al crecimiento sostenible entre 2026 y 2027.
El problema es que ese futuro se construye hoy con estudios cerrados, equipos desmotivados y una acción que ya no funciona como respaldo financiero ni como incentivo para atraer ejecutivos senior.
El mismo incendio, dos frentes
La crisis interna y el derrumbe bursátil no son historias separadas: son el mismo incendio visto desde dos ángulos. Empleados que pierden confianza y mercados que hacen exactamente lo mismo.
Ubisoft no está simplemente ajustándose: está probando cuánto puede tensar su estructura antes de que algo se rompa del todo. Y cuando una empresa empieza a depender de salidas voluntarias y discursos a futuro para sobrevivir el presente, el margen de error ya es mínimo.
El reset ya empezó. Ahora falta ver qué queda en pie cuando termine.
