
Highlights
– La crisis de DRAM afecta directamente al desarrollo AAA
– Larian optimiza Divinity por escasez de RAM y SSD
– El PC gaming enfrentará hardware más limitado hasta 2026
La actual crisis global de memoria RAM y almacenamiento ya no es solo un problema para consumidores y fabricantes de hardware. En 2025, su impacto llegó de lleno al desarrollo de videojuegos, obligando a estudios de primer nivel a replantear procesos, escalas técnicas y prioridades. Larian Studios, responsable de Baldur’s Gate 3, confirmó que el encarecimiento de la RAM y los SSD está afectando directamente el desarrollo de su próximo RPG, Divinity.
La advertencia llegó de boca de Swen Vincke, CEO del estudio, quien reconoció que el aumento sostenido de precios y la escasez de componentes están forzando a su equipo a realizar tareas de optimización mucho antes de lo previsto. Un escenario que, según analistas, se extenderá al menos hasta 2026.
La crisis de DRAM y su efecto dominó
El problema tiene un origen claro: la demanda desmedida de memoria por parte de centros de datos y el sector de la inteligencia artificial. Los fabricantes de DRAM priorizan actualmente memorias de alto ancho de banda (HBM), más rentables y destinadas a cargas de trabajo de IA, dejando en segundo plano productos de consumo como DDR5 y GDDR.
Empresas como Micron ya advirtieron que la oferta seguirá “sustancialmente por debajo de la demanda” en el futuro cercano. El resultado es evidente: kits de DDR5 de alta capacidad cuestan hoy más que una consola de nueva generación, mientras que los SSD también registran aumentos sostenidos.
Optimizar antes de tiempo, un cambio forzado

En una entrevista reciente, Vincke fue directo. El aumento de precios “rompe todas las proyecciones” habituales de hardware sobre las que los estudios suelen planificar. Como consecuencia, Larian se ve obligado a optimizar Divinity desde sus primeras etapas, incluso durante el acceso anticipado, algo que no estaba contemplado originalmente.
Este giro marca un cambio estructural en el desarrollo AAA. En lugar de apoyarse en la evolución natural del hardware del usuario promedio, los estudios deberán asumir que muchos jugadores tendrán sistemas más limitados durante varios años.
Menos RAM, más desafíos
El impacto no se limita al desarrollo. Fabricantes de portátiles ya evalúan reducir configuraciones estándar de 16 GB de RAM a 8 GB en gamas medias, una decisión que recuerda a escenarios de hace casi una década. A esto se suman posibles subas en el precio de las GPU, afectadas también por la escasez de memoria gráfica.
Para los jugadores, esto significa ciclos de actualización más lentos y una mayor permanencia en hardware antiguo. Para los desarrolladores, el desafío es claro: crear experiencias ambiciosas que funcionen correctamente en sistemas con RAM y VRAM limitadas.
Un nuevo estándar para el PC gaming
Aunque encuestas como Steam Hardware Survey indican que 16 GB de RAM siguen siendo el estándar más común, la realidad del mercado obliga a los estudios a mirar más allá de esas cifras. Optimizar ya no es una etapa final, sino una condición inicial.
La crisis de la RAM está redefiniendo el equilibrio entre ambición técnica y accesibilidad. Y, como demuestra el caso de Larian, incluso los estudios más exitosos deben adaptarse a un panorama donde la escasez dicta las reglas del juego.
