En un contexto de auge de la inteligencia artificial y la consiguiente demanda de centros de datos, una familia de agricultores del norte de Kentucky se ha convertido en un símbolo de la resistencia rural ante el avance tecnológico. Ida Huddleston y su hija, Delsia Bare, rechazaron una oferta de 26 millones de dólares para vender la mitad de sus 1.200 acres de tierra agrícola, una suma que la empresa anónima de IA pretendía destinar a la construcción de un centro de datos.
La oferta, que representa aproximadamente diez veces el valor de mercado de la tierra en la zona, fue recibida a principios de año. Según declaraciones recogidas por el medio local WKRC-TV Local 12, Delsia Bare afirmó que la familia preferiría “quedarse y mantener y alimentar a una nación” antes que aceptar la oferta, y que “26 millones de dólares no significan nada”.
“Mi abuelo y mi bisabuelo y un montón de familiares han vivido aquí durante años, pagaron impuestos sobre ello, alimentaron a una nación con ello”, declaró Bare al medio local. “Incluso criaron trigo durante la Depresión y mantuvieron las líneas de pan en los Estados Unidos de América cuando la gente no tenía nada más”.
Escepticismo y preocupación ambiental

Ida Huddleston, de 82 años, expresó su escepticismo sobre las promesas de desarrollo económico que suelen acompañar a estos proyectos. “Nos llaman viejos agricultores estúpidos, ya sabes, pero no lo somos”, declaró. “Sabemos que nuestra comida está desapareciendo, nuestras tierras están desapareciendo, y no tenemos agua—y ese veneno. Bueno, sabemos que lo hemos tenido”.
Huddleston también fue contundente al calificar la oferta: “Digo que son unos mentirosos, y la verdad no está en ellos. Eso es lo que digo. Es una estafa”.
La decisión de la familia Huddleston no es un caso aislado. Delsia Bare afirmó ser una de las “docenas de propietarios” contactados por el comprador anónimo, que supuestamente representa a una importante empresa de IA. El auge de los centros de datos para inteligencia artificial ha generado una creciente competencia por terrenos rurales, a menudo con ofertas muy superiores al valor de mercado.
La batalla por la tierra rural
El rechazo de la familia Huddleston refleja un fenómeno más amplio en el que las comunidades rurales se enfrentan a la presión de las grandes tecnológicas que buscan terrenos para sus centros de datos. Los centros de datos requieren grandes extensiones de terreno, enormes cantidades de electricidad y agua para su refrigeración, lo que genera preocupaciones sobre el impacto ambiental y el uso de recursos.
El caso ha recibido atención de medios internacionales, siendo cubierto por The Times of India, TechSpot, Yahoo News y otros. La historia se ha convertido en un símbolo de la tensión entre el desarrollo tecnológico y la preservación de las tradiciones agrícolas y el patrimonio familiar.
La familia Huddleston, que ha trabajado la tierra durante generaciones, ha priorizado su legado sobre el dinero, rechazando una oferta que habría cambiado radicalmente su vida y la de las futuras generaciones.
Fuentes: PC Gamer (James Bentley), WKRC-TV Local 12, 7 de agosto de 2026.
