La decisión de Sony de eliminar los juegos en formato físico para PlayStation a partir de 2028 ha generado una ola de descontento que no cesa. La comunidad de jugadores, que ya había expresado su enfado a través de peticiones en Change.org —con más de 340.000 firmas— y comentarios masivos en las redes sociales de la compañía, ha dado un paso más: convocar un apagón voluntario de PlayStation durante una semana completa. La iniciativa, impulsada por la cuenta “Does It Play?” en X, propone que los usuarios desconecten sus consolas del 23 al 30 de agosto para mostrar a Sony que su decisión afecta incluso a las métricas que más valora: la actividad y el compromiso de los jugadores.
Un mensaje claro a Sony: los jugadores no son solo números
El llamamiento, que ha sido recogido por medios especializados como Eurogamer y Push Square, es el primer intento organizado de boicotear el uso de la consola. El texto que acompaña a la convocatoria es duro: “Durante varios años, Sony Interactive Entertainment ha seguido alejándose cada vez más de su base de fans”. La declaración menciona el cierre de estudios queridos como Bluepoint, la estrategia fallida de juegos como servicio, la cancelación de eventos para fans y el abandono de franquicias que los jugadores echan de menos. “Nunca PlayStation se ha sentido más desconectada de su comunidad”, asegura el manifiesto.
El fin de los discos físicos, según los organizadores, es la gota que colma el vaso. La protesta busca demostrar que la decisión de Sony no es solo un cambio técnico, sino una ruptura con los valores que muchos jugadores asocian a la marca. No se trata solo de perder la posibilidad de tener una caja en la estantería, sino de que la compañía se aleje de quienes la han acompañado durante años.
Boicotear el uso, no la compra

El apagón está diseñado para impactar en una de las métricas más importantes para Sony: los usuarios activos. La propuesta no pide dejar de comprar juegos, sino simplemente no encender la consola durante los siete días establecidos. Se plantea como una forma de que Sony note que parte de su comunidad está dispuesta a dar ese paso. El mensaje final es claro: si los jugadores no se sienten escuchados, pueden apagar la consola y hacer ruido desde el silencio. El movimiento ha encontrado eco en redes sociales y foros, y la cuenta que lo impulsa ha recibido miles de interacciones. Pero la pregunta sigue abierta: ¿conseguirá esta protesta organizada mover la aguja cuando Sony ya ha invertido 30 millones de euros en reconvertir su fábrica de discos?
Fuente: Eurogamer, 27 de julio de 2026
